lunes, 4 de junio de 2012
Parador de Jávea (Xàbia).
martes, 3 de abril de 2012
Parador de Limpias

Puntuaciones
Accesos: 3
Aparcamiento: 9
Edificio: 8
Entorno: 10
Habitaciones: 9
Restaurante:
Cafetería: 8
Desayuno: 9
Atención: 9
Servicios: 7
Una nueva estancia en el parador de Limpias, esta vez aprovechando un minipuente. Para nosotros el principal atractivo, que no único, de este parador es su entorno, especialmente las marismas de Santoña y la Chata, que por sí solo ya justifican la visita.
El parador se encuentra en las afueras de Limpias, en un bonito palacio cúbico del siglo XX rodeado por unos preciosos jardines que cuentan con una piscina al aire libre y pista de tenis. Sin ser uno de los paradores que más destaca por su arquitectura, es agradable la sensación de estar en medio de un jardín y el edificio es cómodo, con todo a la mano.
El acceso hasta el parador es fácil desde la autopista y desde Brugos por la nacional, pero una vez dentro se complica la cosa: o bien dejas el coche en el parking de abajo (que está bastante lejos para ir con maletas) o lo subes al aparcamiento superior y debes dejarlo mal aparcado o en doble fila (y eso es algo que me estresa) para ir hasta la recepción y hacer el ingreso. Creo que se podría solucionar reservando un par de huecos en el aparcamiento superior para la llegada y salida de los clientes. Desde el parking hay que subir unos escalones hasta la recepción o acceder por una puerta de servicio lateral si llevas mucho equipaje (suele ser nuestro caso). Hay también un garaje (solicitar plaza en recepción) bastante amplio, no hemos tenido problemas ni en verano para poder dejar el coche.
En recepción la atención es rápida, amable y se ofrece la ayuda con las maletas. Buenas explicaciones del parador y de los servicios disponibles. El personal siempre nos ha dado sensación de profesional y atento.
En este viaje reservamos una doble superior, la 317. Muuuuuy grande, sobre 35 m2 con sofá-cama y dos silloncitos de lectura en el mirador. Realmente una buena habitación. Lástima que la señal de internet sea un tanto fallona, es otro de los defectos de este parador.
Nuevamente como circle recibimos una botella de agua, unos dulces (industriales), pero menos de lo recibido en otros paradores.
El desayuno nos gustó, clásico de paradores, pero con una bollería superior a otros y productos de la zona muy buenos: quesada, anchoas, sobaos. Echamos en falta (no solo en este parador) mermeladas y mantequillas naturales. La cafetería la utilizamos poco, pero de anteriores esancias tenemos un buen recuerdo.
El restaurante no lo podemos valorar. Es algo lógico si tenemos en cuenta que a media hora se encuentra uno de los templos gastronómicos de este país en materia de pescado: la Chata de Isla. Esta vez cayeron un sublime rodaballo y un sargo exquisito. Solo esto ya justifica la visita a la zona. Si se le añaden las marismas de Santoña y Noja donde pudimos ver un buen número de especies interesantes, la playa o las cuevas de la zona del Asón, el entorno se convierte en fantástico atractivo para repetir año tras año.
domingo, 1 de abril de 2012
Parador de Sigüenza


Puntuaciones
Accesos: 8
Aparcamiento: 6
Edificio: 9,5
Entorno: 8
Habitaciones: 9
Restaurante: 6,5
Cafetería:
Desayuno: 7
Atención: 9
Servicios: 8
Hemos estado una noche en el Parador de Sigüenza y en tan poco tiempo nos ha dejado una buena impresión, aunque hay aspectos que esperamos conocer mejor en otras visitas.
El parador está situado en lo alto del pueblo en el antiguo castillo que es, precisamente, su principal atractivo y valor: los salones, el mobiliario, el patio interior y una pequeña capilla románica que se puede visitar. En este sentido es uno de los paradores que más no ha gustado.
El acceso se hace fácilmente y se puede llegar hasta la misma puerta donde esperan unos pocos escalones y un pequeño patio hasta llegar a recepción. Algo incómodo para el tema de las maletas porque no se puede utilizar el carro hasta que estás dentro por el tipo de suelo. Una vez en recepción la atención es correcta, sin esperas, aunque no se ofrecieron para ayudarnos con el equipaje (tampoco lo pedimos).
El aparcamiento es al aire libre, no hay garaje cubierto. Hay unas pocas plazas en el interior de las murallas y una gran plaza en la que se puede aparcar fácilmente.
Reservamos una habitación estándar y la adjudicada fue la 206, grande, con vistas a la plaza y la catedral, sofá y una enorme cama con dosel. Nos gustó y sorprendió lo grande que era. Además en atención a nuestro carácter circle nos esperaba una botella de agua, dos platos de fruta fresca y una bolsa con productos de baño.
Como detalle anecdótico, tuvimos la suerte de asistir al ensayo de una joven pianista del Este, Elizavieta Karaulova, que actuaba el sábado. Fue una pasada oírla tocar el piano en el salón medieval del parador.
El restaurante está en un salón con dos imponentes arcos. El servicio correcto y la comida normal sin destacar especialmente. Probamos unos quesos y el cabrito al horno que no entusiasmó, más o menos al nivel del que probamos recientemente en Sos del Rey Católico. Evidentemente, en una visita fugaz como esta no se puede valorar todo, es una primera impresión.
En el mismo salón se sirve el desayuno típico de paradores, del que destacaría el café, más fuerte que en otros. Como casi siempre, los churros no interesan.
De la cafetería no podemos decir nada y en cuanto a servicios los habituales, con una conexión a internet que funcionaba adecuadamente.
Por último, el entorno. Sigüenza tiene una interesante catedral románico-gótica y un casco antiguo que también merece un paseo. Cerca se encuentra el Parque Natural Barranco del Río Dulce que es bastante interesante, aunque mejor en otoño. Más lejos está la Sierra de Pela (40 minutos) y el Parque Natural de Tejeda Negra (más de una hora).
Resumiendo, un parador que destaca por el marco arquitectónico y un entorno que ofrece una visita interesante.
sábado, 3 de marzo de 2012
Parador de Sos
| Room 610 |
| Ternasco de Aragón |
| Vista exterior de la terraza |
miércoles, 29 de febrero de 2012
Sos del Rey Católico
Puntuaciones:
Accesos: 8
Aparcamiento: 6
Edificio: 7
Entorno: 8
Habitaciones: 7
Restaurante: 7
Cafetería: 8
Desayuno: 7
Atención: 8
Servicios: 8
Recientemente estuvimos unos friends en el parador de Sos del Rey Católico, una villa que conserva muy bien y con encanto el aroma de su pasado medieval. Es este un parador clásico y tradicional que ofrece las comodidades habituales de paradores sin destacar especialmente, pero con un buen tono medio.
El acceso al parador es fácil, con el coche hasta apenas unos metros de la puerta. El garaje es muy pequeño (solo 5 plazas), aunque hay aparcamiento descubierto en las cercanías. La recepción y atención en la llegada adecuada con información de la zona y solución a pequeños problemillas.
En cuanto a las habitaciones, nos tocó la 605, que tiene un tamaño no muy grande (sin poder decir que era pequeña) y una ventana con balcón francés (vamos, sin balcón). El baño típico de paradores, con unas bombillas que recordaban un camerino. La cama cómoda, aunque no de matrimonio.
El restaurante ha dejado opiniones contradictorias. En general, las carnes y verduras están en buen nivel, no así los pescados, que llegan justo al aprobado. De los entrantes nos gustaron los quesos y los patés. Los postres tienen un buen nivel y el vino fue un buen rioja reserva que nos ofrecieron como sustituto del recomendado que se había agotado.
La cafetería también nos gustó, supongo que por esos gin-tonics servidos en el salón cercano en el que departimos y algunos cabeceamos un poco. Fueron ratos muy agradables. Quizás el desayuno dejó un sabor agridulce: los churros mejor no probarlos, el jamón en un alto nivel, el zumo sospechoso de proceder de polvos, el pan ¿pretostado?.
En cuanto al entorno, Sos tiene un aspecto medieval muy bien cuidado que justifica la visita, aunque queda un poco apartado de todo. Sangüesa está a 15 km y merece una visita. A media hora está el castillo de Javier, bonito por fuera, pero un poco timo por dentro. Algo más lejos el monasterio de Leyre, del que recomendamos la visita a la cripta y el entorno es bastante chulo. Algo más lejos las foces de Lumbier (imprescindible el paseo), Arbaiun y la de Burgui (esta última tiene un mirador con una ermita, al que no subimos). A más de una hora el valle del Roncal y los Pirineos, con posibilidad de hacer esquí de fondo o raquetas. En Roncal hay un barecete junto al río donde comimos muy bien y a buen precio (mae mía qué migas y tortilla y qué pinta el chuletón). Ahora recuerdo su nombre, Suargi, lástima que lo traspasen.
Resumiendo, Sos queda un poco lejos, pero una estancia de un par de días vale para conocer algunos lugares interesantes. Además, el parador lo encontramos muy tranquilo (supongo que la temporada es bastante baja) y cómodo para descansar sin agobios.
Por último, era nuestro estreno de la tarjeta Círculo Amigos de Paradores. Cada tarde teníamos un detalle en la habitación: un cóctel, unas frutas confitadas y una lámina del parador. Ah, y el desayuno gratis. Es lo que tiene ser circle ...

