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sábado, 3 de marzo de 2012

Parador de Sos

Puntuaciones

Accesos: 8
Aparcamiento: 5
Edificio: 8
Entorno: 8
Habitaciones: 8
Restaurante: 6
Cafetería: 6
Desayuno: 6
Atención: 8
Servicios: 8

Sos del Rey Católico ha sido un descubrimiento inesperado. Y este hallazgo se debe a nuestros amigos circle que seleccionan cuidadosamente los destinos a visitar. 

El pueblo es precioso y está magníficamente conservado. Pasear por sus callejuelas es una gozada, aunque se echa de menos algo de movimiento. Suponemos que en otras épocas del año habrá más bullicio. El Parador se encuentra en el casco antiguo perfectamente integrado con su entorno.

Room 610
Nuestra habitación, la 610, nos gustó mucho. Era amplia, con cama de matrimonio, una mesita y dos sillones. Sencilla y sin tantos trastos como en otras que hemos visitado que reducían el espacio y dificultaban el movimiento. Como en otros paradores la habitación era silenciosa y tranquila. La vista al campo era agradable, pero vendría muy bien un balconcito al que poder asomarse. En cuanto al baño, era más bien pequeño. Como en Limpias, al ducharse, el agua se sale por todos lados y gran parte del suelo se encharca; lo que hace engorroso el resto de las tareas hasta que lo recogen. 

Cabe destacar que cuando llegamos no habían dejado zapatillas, pero tras solicitarlas nos fueron entregadas rápidamente. 


Ternasco de Aragón
El restaurante lo podemos valorar con criterio porque cenamos tres noches. Pudimos probar gran parte de los entrantes y los platos más emblemáticos. El ternasco resultó bastante bueno, pero no tanto como para repetir otra noche o poder competir con el cordero castellano, según nos ilustraron nuestros friends. El pescado, rodaballo y rape, no nos gustó nada. Los entrantes son aceptables, sobre todo recordamos los quesos. Nosotros destacaríamos especialmente los platos de verdura, como el guiso de borrajas y cardos o estos mismos productos en revuelto. 

Vista exterior de la terraza
La cafetería solo la visitamos una tarde y nos resultó agradable, y la carta de bocadillos y pinchos era atractiva. Lo mejor de la cafetería es la maravillosa terraza, pero no nos atrevimos a salir, aunque no hacía frío en exceso. En primavera y otoño seguro que se puede disfrutar plenamente. Como se ha comentado en otra reseña sobre este parador, pudimos tomarnos unas copas en un salón bastante acogedor y que disfrutamos nosotros solos. Aunque los gin-tonic no eran en ningún caso nada del otro mundo. Lo cual no fue óbice para pasar unas muy buenas veladas de conversación

Por las mañanas el desayuno era servido en la misma sala del restaurante, con las magnificas vistas que ofrece la terraza. Este desayuno es algo irregular. No nos ha gustado nada el pan; ni el tipo de pan ni el hecho de que estuviera como pretostado en rebanadas muy finas. Tampoco responde a las expectativas el zumo de naranja, muy artificial. El tomate rallado para las tostadas variaba de un día a otro, sin ser bueno ningún día. Los churros eran penosos, como en todos los paradores visitados, y en el apartado de la bollería, faltaban croissants grandes y de calidad. La oferta de fruta tampoco nos pareció adecuada. Por otro lado el jamón era excelente, los aceites muy buenos y el café resultó mejor que en otros paradores. Otros productos como lácteos, dulces y embutidos también eran de gran nivel. 

Entramos ahora en el terreno de las tiquismeces. Una tarde visitamos una sala de juegos, donde se encontraba la mesa de billar. La sala dispone de hilo musical con cuatro emisoras, aunque solo funcionaba una. También dispone de varías zonas y una enorme televisión. Si bien nos pareció fantástico poder jugar al billar y además completamente solos; pensamos que el estado de la mesa no responde a un hotel de cuatro estrellas, y más si es un billar de pago.

El entorno y las excursiones merecen otra entrada; pero como anticipo diremos que las visitas campestres han sido muy interesantes; y las de tipo cultural han tenido más sombras que luces, sin perder, en todo caso, el interés. 

Sos y su parador nos han dejado un magnífico sabor de boca. Un pueblo y un hotel para descansar. Y que permite también, como hemos comprobado, realizar buenas excursiones, a costa, eso sí, de realizar algunos kilómetros con el coche. 



Reseña finalizada el 3 de marzo de 2012

1 comentario:

afar dijo...

Qué bien lo pasamos! Ahora toca preparar nuevas aventuras povedillescas.