Menu

miércoles, 29 de febrero de 2012

Sos del Rey Católico

Puntuaciones:

Accesos: 8

Aparcamiento: 6

Edificio: 7

Entorno: 8

Habitaciones: 7

Restaurante: 7

Cafetería: 8

Desayuno: 7

Atención: 8

Servicios: 8

Recientemente estuvimos unos friends en el parador de Sos del Rey Católico, una villa que conserva muy bien y con encanto el aroma de su pasado medieval. Es este un parador clásico y tradicional que ofrece las comodidades habituales de paradores sin destacar especialmente, pero con un buen tono medio.

El acceso al parador es fácil, con el coche hasta apenas unos metros de la puerta. El garaje es muy pequeño (solo 5 plazas), aunque hay aparcamiento descubierto en las cercanías. La recepción y atención en la llegada adecuada con información de la zona y solución a pequeños problemillas.

En cuanto a las habitaciones, nos tocó la 605, que tiene un tamaño no muy grande (sin poder decir que era pequeña) y una ventana con balcón francés (vamos, sin balcón). El baño típico de paradores, con unas bombillas que recordaban un camerino. La cama cómoda, aunque no de matrimonio.

El restaurante ha dejado opiniones contradictorias. En general, las carnes y verduras están en buen nivel, no así los pescados, que llegan justo al aprobado. De los entrantes nos gustaron los quesos y los patés. Los postres tienen un buen nivel y el vino fue un buen rioja reserva que nos ofrecieron como sustituto del recomendado que se había agotado.

La cafetería también nos gustó, supongo que por esos gin-tonics servidos en el salón cercano en el que departimos y algunos cabeceamos un poco. Fueron ratos muy agradables. Quizás el desayuno dejó un sabor agridulce: los churros mejor no probarlos, el jamón en un alto nivel, el zumo sospechoso de proceder de polvos, el pan ¿pretostado?.

En cuanto al entorno, Sos tiene un aspecto medieval muy bien cuidado que justifica la visita, aunque queda un poco apartado de todo. Sangüesa está a 15 km y merece una visita. A media hora está el castillo de Javier, bonito por fuera, pero un poco timo por dentro. Algo más lejos el monasterio de Leyre, del que recomendamos la visita a la cripta y el entorno es bastante chulo. Algo más lejos las foces de Lumbier (imprescindible el paseo), Arbaiun y la de Burgui (esta última tiene un mirador con una ermita, al que no subimos). A más de una hora el valle del Roncal y los Pirineos, con posibilidad de hacer esquí de fondo o raquetas. En Roncal hay un barecete junto al río donde comimos muy bien y a buen precio (mae mía qué migas y tortilla y qué pinta el chuletón). Ahora recuerdo su nombre, Suargi, lástima que lo traspasen.

Resumiendo, Sos queda un poco lejos, pero una estancia de un par de días vale para conocer algunos lugares interesantes. Además, el parador lo encontramos muy tranquilo (supongo que la temporada es bastante baja) y cómodo para descansar sin agobios.

Por último, era nuestro estreno de la tarjeta Círculo Amigos de Paradores. Cada tarde teníamos un detalle en la habitación: un cóctel, unas frutas confitadas y una lámina del parador. Ah, y el desayuno gratis. Es lo que tiene ser circle ...

1 comentario:

Emilio Lara dijo...

Un gran viaje sin duda!