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domingo, 1 de abril de 2012

Parador de Sigüenza





Puntuaciones


Accesos: 8

Aparcamiento: 6

Edificio: 9,5

Entorno: 8

Habitaciones: 9

Restaurante: 6,5

Cafetería:

Desayuno: 7

Atención: 9

Servicios: 8


Hemos estado una noche en el Parador de Sigüenza y en tan poco tiempo nos ha dejado una buena impresión, aunque hay aspectos que esperamos conocer mejor en otras visitas.

El parador está situado en lo alto del pueblo en el antiguo castillo que es, precisamente, su principal atractivo y valor: los salones, el mobiliario, el patio interior y una pequeña capilla románica que se puede visitar. En este sentido es uno de los paradores que más no ha gustado.

El acceso se hace fácilmente y se puede llegar hasta la misma puerta donde esperan unos pocos escalones y un pequeño patio hasta llegar a recepción. Algo incómodo para el tema de las maletas porque no se puede utilizar el carro hasta que estás dentro por el tipo de suelo. Una vez en recepción la atención es correcta, sin esperas, aunque no se ofrecieron para ayudarnos con el equipaje (tampoco lo pedimos).

El aparcamiento es al aire libre, no hay garaje cubierto. Hay unas pocas plazas en el interior de las murallas y una gran plaza en la que se puede aparcar fácilmente.

Reservamos una habitación estándar y la adjudicada fue la 206, grande, con vistas a la plaza y la catedral, sofá y una enorme cama con dosel. Nos gustó y sorprendió lo grande que era. Además en atención a nuestro carácter circle nos esperaba una botella de agua, dos platos de fruta fresca y una bolsa con productos de baño.

Como detalle anecdótico, tuvimos la suerte de asistir al ensayo de una joven pianista del Este, Elizavieta Karaulova, que actuaba el sábado. Fue una pasada oírla tocar el piano en el salón medieval del parador.

El restaurante está en un salón con dos imponentes arcos. El servicio correcto y la comida normal sin destacar especialmente. Probamos unos quesos y el cabrito al horno que no entusiasmó, más o menos al nivel del que probamos recientemente en Sos del Rey Católico. Evidentemente, en una visita fugaz como esta no se puede valorar todo, es una primera impresión.

En el mismo salón se sirve el desayuno típico de paradores, del que destacaría el café, más fuerte que en otros. Como casi siempre, los churros no interesan.

De la cafetería no podemos decir nada y en cuanto a servicios los habituales, con una conexión a internet que funcionaba adecuadamente.

Por último, el entorno. Sigüenza tiene una interesante catedral románico-gótica y un casco antiguo que también merece un paseo. Cerca se encuentra el Parque Natural Barranco del Río Dulce que es bastante interesante, aunque mejor en otoño. Más lejos está la Sierra de Pela (40 minutos) y el Parque Natural de Tejeda Negra (más de una hora).

Resumiendo, un parador que destaca por el marco arquitectónico y un entorno que ofrece una visita interesante.

3 comentarios:

Emilio Lara dijo...

Menuda habitación! Tendremos que cambiar el nombre del blog a Kings of Paradors...

Anónimo dijo...

¿allí estuvo jose luis abalos meco en mayo del dos mil veintiuno?

Anónimo dijo...

¿allí estuvo koldo?