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jueves, 2 de febrero de 2012

Parador de Mazagón

Puntuaciones:

Accesos: 9

Aparcamiento: 5

Edificio: 6

Entorno: 10

Habitaciones: 9

Restaurante: 8

Cafetería: 7

Desayuno: 9

Atención: 8

Servicios: 8


Era nuestra segunda visita al parador de Mazagón; una especie de desquite después de que el año pasado la salud no nos permitiera disfrutar bien del viaje. Y debemos estar gafados, porque otra vez caímos enfermos y no pudimos gozar en las mejores condiciones de ese maravilloso lugar que es Doñana.

El parador es un complejo con jardín y piscina situado junto a la playa, a la que se accede desde el propio parador. El acceso al parador con el coche es fácil y hasta la misma puerta. No dispone de garaje y el parking descubierto no tiene muchas plazas, aunque se puede aparcar en los alrededores. En invierno no ha supuesto un problema, no sé en verano cuando esté más ocupado.

La recepción bien, a pesar de que llevábamos dos reservas consecutivas distintas y temíamos que eso lo complicase un poco. Tuvimos que esperar media hora a que terminaran de preparar una habitación con cama de matrimonio, pero valió la pena. Nos ayudaron a llevar el numeroso equipaje hasta la habitación y se agradece porque hay que subir algunas escaleras.

La habitación que nos tocó (creo recordar la 52) era amplia, con una cama king-size y una terraza con vistas al jardín y el mar que mola mucho. Conexión a internet inalámbrica buena.

La restauración no la pudimos tocar mucho porque el estómago se rebeló al segundo día de estar allí. Aún así un jabugo espectacular, recuerdo del año pasado un pescado muy bueno también y me imagino que las gambas de Huelva se saldrán. Tenía buena pinta y bien atendido.

El desayuno muy bien, típico de paradores con productos frescos y con cocinera haciendo huevos fritos al momento.

Pero sin lugar a dudas este parador destaca por su entorno. Acceso directo a la playa y unos atardeceres alucinantes. En la periferia de Doñana y a unos 20' del centro de visitantes del Acebuche, El Rocío, las dunas del Asperillo, las playas de Matalascañas. El sector oriental del parque nacional ya queda más lejos (más de una hora en coche). Huelva y las marismas del Odiel están apenas a media hora.

En resumen, un lugar estupendo para pasar unos días de vagueo veraniegos estupendos y para visitar la parte occidental del Parque Nacional de Doñana.

1 comentario:

Emilio Lara dijo...

Qué buena pinta! Habría que pensar en una visita veraniega...