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sábado, 4 de febrero de 2012

Limpias en Agosto de 2011

Limpias ha sido nuestra primera experiencia en un Parador. Gracias al regalo de nuestros amigos chamánicos pudimos disfrutar de este fantástico hotel. El entorno, la tranquilidad y la atención del servicio son aspectos a destacar.

Palacio y bosque
Limpias es un pueblo pequeño del que uno no se espera que aloje un parador. El acceso al pueblo es muy cómodo tanto por carretera como por autovía; y tras una corta travesía por el tranquilo municipio nos encontramos con el Palacio donde se encuentra el Parador. Es como si hubieran brotado de la nada; el bosque y el palacio. Si el pueblo ya es tranquilo de por sí, el Parador y su bosque te atrapan rápidamente como en un hechizo; sabes, nada más llegar, que estás en el lugar correcto.

Existen varias zonas de aparcamiento y también dispone de parking cubierto. El más cercano al Parador permite transportar el equipaje cómodamente al interior y, en el caso de que no haya hueco para dejar el coche en este parking más cercano, existen otras zonas no muy alejadas. Todo rodeado de árboles que casi no dejan ver la luz del día y que convierten en un placer los paseos al coche.

La atención del personal es muy buena y agradable;  son amables sin ser pesados. La habitación que nos dieron era una maravilla. Tiene terraza y da al patio interior donde se encuentra la terraza de la cafetería. Creemos que solo hay dos habitaciones como esta, pero habría que corroborarlo. El interior de la estancia parece como el resto, al menos como otra que pudimos visitar. Quizá algo sobrecargada de mobiliario y lámparas, que quitan un poco de espacio para el equipaje; pero era acogedora, limpia, silenciosa. La cama de matrimonio muy cómoda y el baño, completo y moderno. Aunque el agua se salía por todos lados al ducharse...


Tienen acceso a internet: wifi y a través de un equipo fijo, pero la salita donde está ese ordenador es demasiado pequeña; supongo que para que la gente no se acomode y monopolicen el servicio.


Anchoas y croquetas caseras
No visitamos el restaurante, pero sí pudimos disfrutar de la cafetería. Está ubicada en una terraza (justo debajo de nuestra habitación). Tranquilidad absoluta. Combinada con un buen servicio de prensa diaria. La comida es estupenda y los sandwiches son mejores que en otros paradores que hemos visitado (Santo Estevo). Los desayunos eran también muy buenos, destacando las anchoas y el jamón. 
La Chata


En este punto gastronómico hay que hablar, aunque no sea un tema estrictamente del Parador, del restaurante La Chata en Isla. Sabiamente aconsejados y acompañados por los chamanes, cenamos un maravilloso pescado. Es, sin duda, un valor añadido al Parador, dada su cercanía y su calidad.


Y es que el entorno del parador de Limpias nos ha parecido uno de sus aspectos más destacados. Es abrumador. Playas, montaña, observación de aves, pueblos increibles... Estamos obligados a volver.



Reseña finalizada el 4 de febrero de 2012

1 comentario:

afar dijo...

Recordamos con nostalgia y agrado esos días en Limpias. Qué rodaballo y qué lubina! No nos importaría repetir.