

Hemos estado dos noches estas navidades con oferta de media pensión por 240 euros.
Puntuaciones:
Accesos: 9
Aparcamiento: 5
Edificio: 5
Entorno: 9
Habitaciones: 8
Restaurante: 4
Cafetería: 7
Desayuno: 4
Atención: 8
Servicios: 8
El parador de Antequera es un edificio moderno situado en una colina de la ciudad. Ha sido recientemente reformado y eso se nota en cosas como la facilidad de acceso o el cuidado diseño. Puedes llegar con el coche hasta la misma puerta y descargar allí con la ayuda del amable personal de recepción que te acompaña hasta la habitación. El aparcamiento es al aire libre junto al parador.
Como en otros paradores modernos el edificio no ofrece una singularidad arquitectónica o histórica, pero sí se puede decir que es práctico y cómodo (ascensor, rampas) y, como no es muy grande, todo queda a mano.
La habitación fue la 101, una doble estándar de matrimonio, cerca de recepción y con vistas al jardín de la piscina. Es una habitación luminosa, poco ruidosa, con una larga mesa (hasta se puede trabajar si algún insensato quiere hacerlo), amplia y con una cama muy cómoda. La conexión de internet llega con cierta lentitud.
Con diferencia lo que menos nos gustó fue la restauración. El restaurante es grande y con una amplia cristalera con vistas a la campiña. La carta está basada en platos regionales que no eran muy de nuestro agrado (porra antequerana, una sopa fría; gazpachuelo, sopa caliente de nata y montilla; etc.). Salvo alguna excepción (que no incluye al jefe de comedor), el servicio seco y poco profesional: dejaban caer los cubiertos y platos sobre la mesa, no explicaban las características de los platos, parcos en palabras con los clientes… Desde luego, lejos de lo que debería ser la profesionalidad en un hotel de cuatro estrellas. En todo caso, lo mejor parecen los postres.
El desayuno es el típico de paradores pero había fallos como los churros resecos o la ausencia de bollería sin cremas ni aditivos. Si añadimos que el servicio era el mismo (y ya teníamos un poco de manía) y tenías que esperar un hueco en su conversación para que te trajeran el café pues la nota no es muy buena. A cinco minutos andando hacia la estación de autobuses hay un par de bares en los que se puede tomar el café.
El entorno ofrece buenas posibilidades para pasar un par de días y visitar la ciudad, la laguna de Fuente de Piedra a media hora(mayor área de nidificación del flamenco en España) y sobre todo el Torcal de Antequera (a 15 minutos), para nosotros uno de los paisajes más impactantes del país.
Resumiendo, podría ser un lugar práctico para conocer esta zona, pero obviando la restauración del parador e indagando en otros lugares que aquí es típico el vino y la cerveza con su tapa.
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